sábado, 27 de marzo de 2010

Coup de Foudre




A San Sebastián

Aquél retrato conocido me contuvo
En un aturdimiento hereditario
En blanca vista el cielo creía que
Tocaba, pero era mi sangre
Que helada olía alrededor
De mi herida
Tu boca sabe a sal y me
contiene la hemorragia: regalo
de mi eterno y moribundo
mareo
porque aveces las cosas hablan
las paredes oyen
y las colinas ven
testigos oculares. Oyentes
silenciosos, de todos nuestros
pecados
Ahora y siempre por los siglos
De los siglos.
Amén.

solshine
2008

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