miércoles, 22 de junio de 2011

con amor, YO

“Miente, miente, que al final algo quedará...
cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá..."
Joseph Goebbels



No eres famoso, ni encantador, pero ahora siempre hay alguien
el ojo del huracán se va abriendo lentamente, tú le diste ocasión
ayer querías que todos te viéramos, hoy no hallas donde esconderte
los ojos se cierran con indiferencia y las gargantas truenan con risas

las condiciones, siempre voluntarias aunque te niegues
hacer de tu vida un gran peep show nunca fue tan fácil
no te sorprendas, hay cosas de tu vida que tu ignorabas
hay pérdidas que por más estúpidas son para siempre
Malas noticias no con alas, sino con paquetes de megabytes
basta dar clic y tendrás a tu enemigo en una jaula de injurias
para conocerse no hay que mirarse al espejo, abre tu perfil
ahora que todos han hablado, eres del dominio público


Todos saben que una mentira dicha mil veces
termina por convertirse en la absoluta verdad

blue eyes can't see

Nunca me han gustado los ojos azules
si parecen el mar que si se me figuran all cielo…
qué soporífero sobrevaluado
ni han de ver tan bien los ojo azulados
los verdes más o menos, y no porque así lo tengo yo
pero los ojos cerúleos no me son de fiar
siento que es más fácil no ver a través de ellos, aunque sean claros
los ojos añiles me encantan en los gatos, los perros y en alguna
guacamaya ciega
lo mío, lo mío, son los ojos cafés.

rehusando mi misión

El otro día un señor dijo: los cuatro momentos más felices de la mujer son:
sus quince años, su boda, ser madre y ser viuda.
Con un estándar así, ¿qué más?
no todas queremos chambelán en smoking tono pastel, ni nos emociona la víbora de la mar a jalones y menos tener chiquillos gritones y fregones
en un esfuerzo, hornee galletas
plastas sin forma, pegajosas, semi circulares
batiendo la mezcla sin lágrimas
no es mi destino, no es mi vida esto
¿por qué no salen como en la revista?
esa harina parece cocaína, bueno, no
¿cuántas tazas de qué? ¿O cómo?
No entiendo estas instrucciones, ¿cómo qué una pizca, qué tanteo, cómo, cernir qué?
¿El horno?, creo que es la casa de los tuppers
a ver si no mando a volar todo ahorita y la casa también
Así en el horno metió la cabeza hasta el fondo y se quedó dormida Sylvia Plath,
si no sale pronto esto, me veo tentada a meterla también
después de varias mentadas de madre y dos quemadas en el fogón
salen unas cuantas masas circulares muy feas pero con un suculento sabor a canela