lunes, 12 de septiembre de 2011

rain rain go away and never come again


Ella es alguien que apenas conozco. ¿Cómo? Alguien que solía conocer. Entonces, ¿ya no la conoces, o cómo? Yo no te pregunto nada. Me estoy vomitando, camino a lo largo de la alberca y veo que está llena de hojas de muchos colores diferentes. Entre las luces tenues del jardín alcanzo a ver una luna llena que me reta, es su tiempo, aún sigue aquí. La acompañan grandes nubes negras a su alrededor llenas de una lluvia amenazante y que busca destruir mi noche. Hay amenazas por doquier, pero la verdad es que yo me siento tranquila. Hay muchos aquí al mi alrededor que también solía conocer.








Me puedo pintar dentro de la pared y que me encuentres entre los pesados tabiques pero no sabes cómo buscarme. No sabes que cuando bebo vino me transportó a otra era donde en verdad se me escucha y se me entiende como lo que realmente soy, una luz que se está ahogando en este pantanoso coctel. Todo sucedió, ya no somos extraños, no tenías que caer tan bajo. Nadie se muerto, la noche me busca intimidarme, la granizada comienza a caer violentamente, y en cada hielo vemos sus caras, aullando de terror. Tú te alejas cada vez más y no sé si algún día por sin amanecerá.

Me extiendes la mano y me miras, tus ojos gimen pero nada más yo los escucho. Nada más yo sé cómo, nadie me enseñó este don pero sin embargo lo he sabido manejar como la mejor. En los ojos te arde una tormenta esperando detonarse, pero yo estoy llena de luz, si nos besamos a tiempo, puede que la tempestad no regrese a tus parpados. Si cortamos todo, todo lo que nos hizo ser lo que somos ahora, ¿qué nos queda? No puedo cambiar lo que he sentido, no puedo detener el tiempo para dártelo de comer. Tenemos sentido, tiene sentido todo esto? No lo se. Solo sé el huracán se nos viene cayendo encima por minuto y la tempestad busca esconderme para perderme de todo lo que alguna vez miré con familiaridad dentro de mi conocimiento terrenal. Un caracol nos camina por encima de las navajas que ahora son nuestras lenguas y comienza a partirse en dos. La sangre es más caliente cuando comienzas a sacártela toda desde bien adentro. Tu voz se pierde en los gritos que acompañan mi mente a diario y no sé si puedo dejarlo ir. Tus ojos berrean mas fuerte cada vez, los hijos de la historia no pueden dejar de manifestarse. Hay que llegar a ser lo que uno es. No puedes detener un trueno en la mano, pero al final y al centro de todo está el Sol.

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