lunes, 12 de septiembre de 2011

tanto subir para caer tan bajo

Tenía quince la primera vez que me invitaron a un trío
uno encima de la otra sobre una prístina taza de baño
“cáele si quieres,” sonrió el fulano arrastrando la voz
el saco levantado a media espalda y el forro azul
una pierna sobre el hombro, tacones al suelo
la corbata haciéndole una llave por detrás
las pestañas postizas se despegaban
cerré la puerta y me fui
ninguno era mi tipo

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