viernes, 11 de noviembre de 2011

el infierno que viene



Se despertó y le dolió la cabeza. Los brazos, las piernas y el cuello. Lo último que recodaba era que había bailado mucho con un hombre de manos grandes que le había invitado unos tragos, pero a quien no podía oírle porque el estridente ruido de la música bloqueaba sus palabras. Ni que lo quisiera para hablar conmigo. La noche anterior había sido un infierno, su pseudonovio haciéndole berrinches de celos, ¡qué novedad! La verdad es que siempre me los busco así de psicóticos siempre. Se levantó de la cama dónde estaba y miró a su alrededor, había pedazos de cabellos tirados por todo el cuarto y cuando se levantó la sábana la escena del caballo del padrino era triste. La cama estaba llena de sangre y ella tenía todas las piernas cortadas. Emitió un gemido de asco cuando vio que en las cuatro paredes que rodeaban la lujosa cama había sangre salpicada por doquier. Brinco de un salto de la cama y se dirigió al baño cercano donde vomitó efusivamente.  Se revisó y aunque no sintió ningún dolor inmediato de las heridas de las piernas se dobló en el suelo y busco entre las cosas del suelo su bolsa Fendi.  Con las manos temblorosas empezó a sacar todo, tarjetas, desodorante, las panties que se había quitado en el taxi y hasta que llegó a su iphone y lo prendió. Lo había apagado para no recibir llamadas del imbécil pero ahora quería como nunca localizarlo y lograr sacarla de donde se metió. Marcó el número pero de inmediato la mandó a buzón. De repente empezó a gotear sangre en su teléfono, su nariz había vuelto hacer de las suyas. Al agacharse sintió un ardor en la cabeza y se dio cuenta que la faltaba un pedazo muy grande de carne y empezó a llorar. La puerta entonces se abrió de golpe. Ella volteo con los ojos vidriosos y reconoció a un hombre que se paró en la entrada recargando la cabeza en el umbral de la puerta. “buenos días, hermosa”. Y aunque no podía distinguirle la cara por la cortina que voló enfrente su voz le pareció muy familiar. De repente todo volvió a su cabeza y tuvo el flashback más vivido de su vida. Entró al bar con lágrimas en los ojos y la mano derecha entumida de apretar tanto el puño. “ese hijo de la chingada me la va pagar, a mí nadie me hace esto.” Buscó posibles candidatos para sacarles unos tragos y no vio a nadie ni posiblemente elegible. Cuando de la puerta del baño salió un hombre en sus cuarentas con el cabello entrecano que le recordó a George Clooney. “¿Te ofrezco un trago bonita?” ella estaba acostumbrada a “te picho una chela mamita.” Y de inmediato quedó impresionada con el bien vestido caballero.  Unos shots de Jager y dos matirins y ya estaban besándose como adolescentes en el baño, de repente todo era una gran difuminación subieron a un taxi, un apartamento de lujo y una copa de vino. Recordó muchos gritos y quedarse dormida, de repente perdida. Abrió los ojos un poco y miró al hombre que con una estopa le decía buenas noches puta. Pero no podía recordar tanta sangre ni el porqué estaba herida. Sintió un frío en la espalda cuando se dio cuenta que no era George Clooney el que estaba en la puerta sino una mujer muy guapa, con un vestido escotado y tacones altos. Se le acercó, pero ésta simplemente le dio un beso en la frente y le dijo, “¿Por qué lloras?, anoche te reías mucho.” “déjame ir por favor, te prometo que no diré nada a nadie.” “Claro está chulita que no lo harás, los muertos no hablan”. “No, por favor te lo juro… yo no sabía que era tu novio, esposo o  no sé nada.” La chica se apretó contra la pared y la nariz le chorreaba con borbotones de sangre como si su miedo saliera por ella. “oí no más que eres mi esposo, jajaja”. No había nada más en la habitación y la mujer guapa aventó por encima de la chica un brazo humano en avanzado estado de composición que yacía cerca de ella. La chica gritó y la mujer guapa le lanzó un navajazo en la cara pero le dio en el brazo cuando se los puso por encima de la cara para protegerse. “se está poniendo difícil la güerita, hazme el paro ¿no?” entró al cuarto el George Clooney y le dijo, “pobrecita, no sabe lo que le va pasar.” La chica había roto en llanto y supo que ya no iba a salir de ahí, por lo menos no viva. “shhh bonita, no llores, ven. “ El Guapo la tomó entre sus brazos y la abrazó besándole la cabeza. “¿no ves que te estamos haciendo un favor, chiquita?” La chica no sabía si en su dolor se dejó chiquear o simplemente fue que se rindió. “pásame las pinzas, o la copa rota. ¿Qué linda canción no?” “mi favorita, mi inspira” dijo la guapa. La chica miró para el techo y simplemente se dejó llevar. Ni siquiera sintió los golpes ensordecedores que la arrullaron después. 

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