domingo, 16 de diciembre de 2012





Y te me fuiste igual que él
te escondiste para no molestar
yo quiero morir como tú
en silencio, en mi casa
¿por qué todo sigue igual?
¿no sabe el mundo que he perdido
un gran pedazo de mi ser? 

shooting star


Fue durante una lluvia de estrellas que me di cuenta que ya no te amaba.
hiriéndome con cada caída astral me percaté que podía ser feliz sin ti.
en mi vida ya no retumbaba el ser asustado que arañando la jaula lloraba.
no temblarían más mis manos cuando no te correspondía el sentimiento.
ya me había cansado de arrancarme los ojos las noches que no hablabas.
ya temblaba el cuerpo de retorcerme pensando en nuestro futuro incierto.
rebanada tras tajada la vida entrepielada se había vuelto insoportable.
tu y yo éramos una herida constante que reconoce el cuchillo que la forja. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

muchas felicidades pendejito


Felicidades. Si, felicidades! Porque ganaste. Ganaste una vida llena de miseria  de arrepentimiento. Ganaste la oportunidad de poder verme feliz de lejos. Ganaste la chance de ser espectador de mi felicidad con otro. Felicidades porque ganas mi total indiferencia desde ese momento en adelante. Porque ganaste mi atención y desinteresada dedicación por un momento. Felicidades porque ganaste mi amor y respeto aunque fuera breve, no todos pueden decir eso. Felicidades porque lograste engañar buenos sentimientos y amor verdadero. Felicidades porque en menos de una semana te cogiste a dos morras que te amaron. Felicidades porque te has de creer un cabrón. Ganaste aplausos vacíos y la admiración falsa de tus amigos por estar con una “inalcanzable”. Felicidades por llevarte de cola a dos personas tranquilas y buenas. Felicidades porque diste el golpe de tu vida para estar con el horror de tu vida. Felicidades porque te has ganado mi olvido gradual, y cuando yo olvido es para siempre. Felicidades porque en unos años te vas a retorcer y lamentar solo. Felicidades porque me vas a recordar y yo no sabré ni tu nombre. Felicidades porque ganaste la oportunidad de morir solo y triste. Felicidades porque ganaste tenerme como recuerdo para siempre mientras yo jamás volveré a pensar en ti. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

los astros alineados


Cuando te vi estaba comiendo carne humana y tú bebías mezcal de una copa corta. Me sonreíste entre muertos vivientes: fue un golpe de amor a primera vista.
Me diste un trago y me trajiste un beso. Mientras reíamos, todos bailaban sobre una mesa que estaba ahí desde el porfiriato.
Me salvaste de un borracho intenso, fuimos novios de una noche en un frío descomunal. Hueles a teporocho y a mezcal. Hueles a lo que huele el cielo. Hace mucho que me cuido yo sola, gracias. De nada, abrázame pues.
Tu nariz/mi cuello: dormíamos.
“me quiero llevar todo tu olor”
tu brazo/mis costillas: dormíamos
(Yo, la oscuridad en tus ojos)
“¿y luego a que voy a oler?”
Tu mano/mis dedos: dormíamos
Tu barba me dejó el cuello rojo.

Si San Judas Tadeo quiere que nos volvamos a ver: sucederá. Patrono de causas imposibles. Creo que tu cabello se ve muy bien al lado del mío.



Si se me ocurren más cosas luego te las digo. 

te dicen el manco


Veo para atrás donde tú te quedaste
creías que me habías puesto en un
lado oscuro
al que nunca más dirigirías ni la mirada
pero él que se quedó a mi espalda
fuiste tú
metiste la mano en el pasado y te la mordió
cuando quieras irte
te la va amputar
podrás ir por el mundo
yo estaré muy lejos
pero a ti siempre te va faltar algo. 

doloroso desafinado adiós




de un golpe en mi cara sonó
el más triste acorde mayor
a rastras te llevaron y a jalones te subieron
creí que en semitonos te escuchaba llorar
“no dejen que me lleven, soy de tu familia”
me aguanté las lágrimas se me cerró todo
agarré la escoba, me puse a barrer
el rastro que en el mármol dejaste
no eran lágrimas ni sangre así
pero dolían igual, el vacío me corta
vi como te llevaban lejos
a otra casa, cerré los ojos y me fui
no vi cuando te alejaste en mi punto ciego.


miércoles, 3 de octubre de 2012

van a matarte




Tenía los cabellos revueltos y hacía mucho calor. Se sentó en la calle y trató de no darse un aire de diva pero se sentía muy mal de estar esperando hacía casi media hora en la banqueta. No la ponía nada feliz estar de pie tampoco, el ruido de los autos pasando por la gran avenida y el smog la tenían incomoda. No tanto como las miradas de los transeúntes y los automovilistas que le tiraban piropos cobardemente desde sus autos. Por fin llegó, la verdad no le había dado muy buena espina,  ni siquiera sabía porque había dicho que sí a hacer fotos con un tipo que no conocía. No sabía nada de su reputación, sabía que había retratado a dos tres conocidas a una amiga de ella. Pues en las fotos te veías… digamos diferente. Las fotos eran sexies, pero pues uno solo llega hasta donde uno deja, ¿no?  De entrada el tipo no estaba guapo ni parecía muy simpático, la chica lanzó una broma al aire sobre el clima que el extraño no agarró o que pareció no hacerle gracia alguna. vamos a empezar le dijo. La ropa que el extraño había escogido para modelar apenas y si era un atuendo completo, unas medias de red una blusa larga y unas botas. Yo tengo métodos muy poco convencionales para motivar a mis modelos, además eres actriz no? No vamos a tener ningún problema. Ella se puso frente a un espejo y el extraño con su cámara comenzó a tomarle fotos sin avisarle. Qué harías si nadie te estuviera viendo? Ella lo miró extrañada y comenzó a verse en el espejo sin cesar, a verse a los ojos, los brazos, el culo, las piernas, los labios y comenzó a sentir una angustia que no podía explicar. Para que te ambientes voy a ponerme muy cerca de ti, quiero que me provoques, que me seduzcas, que me llames, que juegues conmigo… pero tócame, acércate, ponme nervioso! O no puedes? No eres actriz? No sabes cómo? Quiero ver tu lado oscuro tu lado felino y provocador.  La chica estaba confundida, porque necesitaba de alguien más para poder sentir esto, si precisamente para eso era actriz, sóla tenía la capacidad de poder sentirse como una femme fatale o un sapo si lo deseaba, en eso radicaba su habilidad. El extraño se puso muy cerca de de ella y de su cara, de sus labios y ella se sintió invadida. Pero no dijo nada, le quiso dar el beneficio de la duda, de que cada artista tiene sus métodos para lograr que su modelo y/o actriz logre el efecto que busca en las fotos, y ella respetaba eso. Al cabo de un rato el extraño comenzó a ponerse más intenso, tenía a la chica contra una pared y le había pedido que se quitara la ropa interior para una toma. Ella no accedió y le dijo que se sentía incómoda. Esto no está bien, no quiero ya hacer eso, me voy. La chica se agachó por sus cosas y el hombre la detuvo. No entiendes verdad? La fotografía es una mentira, yo solo quiero agarrarte con la cara que necesito, por eso tienes que morderme y que tocarme para lograr el efecto que busco en tus ojos, quiero ser tu presa no que tu seas la mía porque no lo estás logrando. Ella lo miró horririzada mientras las manos del hombre buscaban posarse en sus senos, se movió de lado y la tomó con fuerza de la cintura y se le acercó como para besarla. Quiero que lo sientas todo, quiero que juegues conmigo, no puedes irte, vamos empezando. Ella se apartó con fuerza tomó todas sus cosas de un colchón y se quitó el hombre de encima. La puerta está cerrada. Ella miró sobre su hombro y vio al hombre saliendo del cuarto con la cámara. Pues la abres, me voy. Extrañado y todavía ofendido se acercó y le abrió la puerta, no habían pasado dos segundos cuando la chica ya estaba corriendo por la calle. Ni madres que me vuelve a pasar una chingadera como estas! Corrió con el sol en la cara, sudando de la espalda, de la sien y de los brazos que traía doblados y las manos le dolían de traerlas contraídas agarrando con fuerza su mochila. Se mordió los labios con fuerza y buscó su celular para llamar a su mejor amigo. El sonido de su voz la reconfortó de inmediato, había salido ilesa pero había estado en una situación de peligro como en pocas veces en su vida. Al llegar a su casa buscó a su amiga quien también había posado para el extraño, no vayas! Jamás en tu vida accedas a ir con ese enfermo. A una amiga mía prácticamente la violó y la hizo posar desnuda, humillada como un animal. No le metieron una reatiza porque ella tiene miedo que haga algo con sus fotos yo no me dejé hacer nada pero ese cabrón tiene unos pedos bien severos. Pensando que había tenido suerte, la chica se sintió aliviada pero de cierto modo sentía un asco que no podía explicar, aun y a pesar de haberse bañado sentía el molesto olor del departamento del hombre en sus fosas nasales y sentía nauseas de haber estado tan cerca de un abuso que fue directo a vomitar. Le contó a otros amigos y se sintió tranquila cuando le prometieron que bebería del cráneo del extraño y brindará con su sangre el día de su cumpleaños. Exactamente en una semana. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

fuego amigo


El dolor nunca se fue

estaba dormido como un 
volcán
como una bestia sedada
se acabó tu anestesia
ni muy dentro de tu mente
me tuviste
ese si
esos besos
fue mi olvido temporal
de tu caos mental
de tu antiguo y podrido 
pesar
en tu catarsis 
donde yo solo fui
daño colateral

lunes, 20 de agosto de 2012

Best before 12/28/12

(Escuchar "Going Nowhere" de Elliott Smith mientras se lee este poema)
http://www.youtube.com/watch?v=vYcQBp5t4VA 




Pienso que este amor está maldito
está condenado a la muerte
que juntos somos como una droga
nada es mejor, euforia pura
pero tú como todos te irás
vendrá mortífero cold turkey
y es como ver salir humo debajo de las puertas
es obvio lo que pasa, pero no ves nada
El aquí y el ahora.
el placer por el placer
el goce, el desmadre, el disfrute.
la eternidad no existe
es un simple pensamiento
que se convierte en extranjero en las mentes
correr feliz sin rumbo y sin destino
no quiero admitirlo pero me duele saber
que tuyyo; tenemos fecha de caducidad.

sábado, 21 de julio de 2012

me tomaron el pelo




Qué bonito cabello tienes le dijo sonriendo y mirándola fijamente a los ojos. Ella solo se concretó a beber de su Martini y volteó para otro lado ignorándolo. Tienes bonitos ojos también, pero nunca había visto a nadie con este color de cabello. Cómo te llamas? Vienes con alguien? Ella lo ignoró totalmente como si viera a través de él, pero insistía. Enserio eres muy bonita, el cabello te enmarca tu cara hermosa. Qué tomas? Te invito algo? Es en serio tu greñero? Estoy impresionado! Ella por fin volvió la mirada hacía el hombre y le dijo: qué bueno, felicidades. Él no parecía inmutarse ante su indiferencia y sonrió, te gusta hacerte la cotizada verdad? Bueno, vamos a jugar un juego. Se le acercó a la cara y ella quiso retirarse pero él la tomó de la espalda poniéndola justo frente a él. Ella no sabía porque pero estoy de algún modo la emocionaba, al sentir el aliento del hombre cerca de ella comenzó a sentirse mareada y el corazón se le aceleró. No era guapo, pero había algo de su acercamiento que había llegado dentro de ella. Apenas pudo titubear Qué juego?  Y él con una mueca le dijo: si yo adivino algo de ti, me acerco, sino estoy en lo correcto me alejo. Cómo termina? Preguntó ella con el corazón en la boca y algo incomoda. Si me acerco lo suficiente te puedo besar, si me alejo, te dejo en paz. Te late? le dijo el hombre mientras le acariciaba el cabello, qué hermosa melena de verdad! Ella no pudo decir nada, y dicen que la calla otorga. Tomó otro gran trago de su Martini y se lo terminó de un sorbo. El hombre hizo un ademán con la mano y le pidió al bartender dos whiskeys en las rocas. Tomate un trago real, greñuda. Le acercó el vaso a la cara y ella lo tomó abriendo los ojos y retirando la cara. Tomó con su fina mano el vaso y se lo puso cerca de los labios, lo inclinó y bebió el trago haciendo un gesto mientras el alcohol le quemaba lentamente la garganta. Volteó a los lados, pero sentía que estaba en un campo de fuerza invisible y que no había más que el mínimo perímetro que el hombre había creado con sus brazos. La tomó el cabello de ambos lados y se lo enredo en el cuello y hasta los hombros. Te dejo tener un escudo pues, para que no tengas miedo. Ella no podía decir nada y se sentía desorientada, había olvidado donde había puesto su bolso Balenciaga con su celular que recién había comprado.  Te gustan las películas de terror. Ella asintió, él se acercó. Te gustan más los perros que los gatos. Ella cerró los ojos, él se acercó un poco más. Te estoy poniendo muy nerviosa en este momento.Se le puso muy cerca y ella solo lo miró en silencio. En este momento tú también quieres que te bese le susurró mientras abría la boca preparándose para plantarle un húmedo y gran beso a la chica. Estás pendejo. Le dijo ella mientras lo apartaba con el brazo aventándolo con fuerza. Vas y chingas a tu madre baboso. Se metió entre la muchedumbre del bar y dejó al atrevido atrás. El corazón le latía aceleradamente y se sentía temblorosa, se recargó en una pared, se sentó en el suelo y cerró los ojos. Cuando los abrió el hombre estaba a su lado y le tendió la mano y la ayudó a levantarse. Ella no dijo nada cuando la tomó de la mano y la abrazó fuerte yo gané greñudita, juego es juego.  Ella se retiró y se resignó a recibir el mejor beso que jamás le habían dado. El hombre pasaba las manos por el cabello de la chica una y otra vez, todo era un goce muy extraño pero de alguna forma la había convencido. Se dejó llevar, ella estaba halagada y asustada por la insistencia del hombre, pero se sintió seducida. Se fueron juntos e hicieron el amor en una cama muy grande en un departamento con ventanales enormes. Ella quedó aturdida después y se quedó dormida. Lo último que recordó fueron sus gemidos y lovesong resonando en sus oídos.  Cuándo abrió los ojos se dio cuenta de que despertaba solo a una pesadilla. El gran apartamento estaba vacío y ella yacía en un sucio colchón en el suelo, había mucho polvo. Estaba desnuda cubierta  de un líquido pegajoso y viscoso que parecía sangre. Se llevó las manos a la cara y se la sintió, después a las orejas y emitió un grito de terror al descubrirse despojada de su más preciada posesión.

lunes, 18 de junio de 2012

gracias por participar


I have no idea how the fuck did I ever let you near me. Eres un mentiroso, un cabrón no te importa lo que siento. No tienes consideración alguna por la persona que más te ama en este mundo, no tienes ni el más mínimo respeto por la persona que lo ha dado todo por ti. No es justo que cuando tu sales vas a donde quieres y hacer lo que quieres, ok tal vez es justo pero no es justo cuando yo  salgo al puto súper tu quieres saber con quién estoy q hago y por qué? Sabes no es justo. Vale madre si vas hacer lo que quieras y valerte verga avisarme o decirme que pedo, a mí también me puede valer madre. Me estoy cansando mucho de ti y de tu pinche actitud pendeja. Yo quiero una relación de verdad no un puto chiste, yo quiero q me tomen en cuenta no que hagan de cuenta q no existo. Eso no me gusta. No puedes hacerme pasar días así sin decirme que pedo, o sea no tienes saldo me vale madre, se encuentra la manera teléfonos de monedas el teléfono del hotel, internet, hay mil maneras pero cuando no se tiene la voluntad simplemente no se la tiene, no puedo cambiar eso, es muy triste, sobre todo para mí pero no lo puedo cambiar, si a ti no te importa, yo no sé que más hacer para que te importe. Nadie en mi pinche vida me había hecho llorar tanto como tú, nadie. Ni siquiera el desgraciado hijo de puta q me violó cuando era niña, nadie. No sé cómo tienes los huevos para tratarme así, supongo que es porque me dejo pero ya me cansé cuando te vea te diré adiós
Gracias por nada

A por cierto,
Te engañé con mi amigo Alex.  El viernes santo, vino a mi casa, yo les dije a mis papás que íbamos a Starbucks, pero nos fuimos a un motel, al Angus. Rentamos un cuarto y el ya llevaba los condones. Me confesó que siempre me había querido hacer el amor, desde el día que me conoció que no se imagina todo lo que me haces sufrir y porque sigo estando contigo. Estaba nerviosa, porque no lo amo, aunque él me ama a mí desde hace años. Me senté en la cama y me tomó de los brazos me acercó y me besó mucho luego por todo el cuerpo y me desnudo completamente. Admiró mi cuerpo y me hizo sexo oral, luego yo lo masturbé y finalmente me penetró, lo hicimos como 6 veces y me vine casi todas. Pero sólo pensé en ti cuando terminé la primera vez y como tú nunca me has podido dar un orgasmo. NUNCA.  Cuando terminamos, nos metimos a bañar y volvimos hacer el amor, sin condón. Nos besamos como una hora más y le dije que probablemente debíamos regresar a mi casa, me compró un frapuchino y me dio un beso largo y mojado. Te amo, me dijo por favor déjalo, quédate conmigo. Yo sólo sonreí y le moví la cabeza a los lados lentamente. Sabes que no lo haré, basta que sepa lo que hicimos, y él me dejará a mí, si no lo dejo yo antes. El sonrió y me dijo, yo te amo desde el momento en que te vi hace 6 años. Desde el momento que me miraste. No me acuerdo le dije. Después me volvió a besar y me agarró con fuerza un seno, eres un tigre me dijo mientras mordía mi oreja. Te amo no lo olvides, y cuando lo volvió a decir me dio mucha hueva y le dije adiós. Me metí a mi casa y lloré amargamente como por media hora. Finalmente lo hice, engañé y te engañé a ti al amor de mi vida, pero no me sentía triste por mí, sino por ti. Fue hermoso y tú no eras parte de ello. Me puse un vestido y me fui a cenar, tu cara resplandece me dijeron todos y yo sólo sonreí pues sabía que tu no tienes nada que ver con ello. Ahora que nos dejamos, no voy con él. Sólo quería saber que era estar en la cama de alguien más  y engañarte, tener el placer de saber que hice algo sin ti por fin sin ti en mi vida. 

miércoles, 13 de junio de 2012

arg


Se habían conocido en un bar. Él pensaba que ella era canadiense y ella pensaba que él estaba borracho. Déjame tomarte unas fotos, me gusta sacar fotos de la gente que veo. Ella dijo que si, no posó, solo se enfocó en no cerrar los ojos. Casi nunca le tomaban fotos aunque ella hubiera querido todo lo contrario. Le invitó una cerveza y le halago el cabello que se podía saber que era largo aunque lo traía recogido en un chongo en trenza enredado en la cabeza. Te había visto en fotos, pero no estaba seguro que fueras tú le dijo el vaquero con la cámara. No sabías ni quien era mentiroso. Le contestó ella tomando su cerveza a grandes sorbos. Pues la verdad es que lo único que sé es que desde que te vi me dieron ganas de morderte hasta que te saliera sangre. Dicho esto le tomo el hombro y se lo besó, a retirarse le encajó los dientes.  Ella no se inmutó en lo más mínimo por el comentario del vaquero, y aunque no estaba acostumbrada a las declaraciones del estilo no le pareció nada descabellado que alguien que acababa de conocer la encontrarla mordible. Los besos y las mordidas son lo mismo, solo en diferente ímpetu. Unos duelen de diferente modo. Hasta cierto punto un beso es una invasión a tu persona. Una violación a tu cara. Hecho mal da coraje, hecho bien causa adición. Los besos son una cosa muy peligrosa que debe usarse con cuidado porque es un arma de dos filos. Una sentencia que como puede ser tu salvación puede ser tu derrota. Él la miró toda la noche y aunque casi no estuvo a su lado cuando pasó donde ella estaba con sus amigos le dijo no me gustas nada, eres la mujer más extraña que he visto. A ella no le afectó para nada el comentario. Pasaba a su lado y le tocaba la espalada con un dedo, produciéndole escalofríos. Tú tampoco me gustas a mí cabrón. Pasada la media noche él se le puso enfrente y le dio una servilleta con algo escrito. Ella lo leyó y lo guardó en su clutch verde Cavalli. Esa noche tomó demasiada cerveza y fue al baño varias veces, en una de las veces entró el vaquero ella lo vio por el espejo, se le acercó y cerró los ojos.
El día siguiente el bar amaneció acordonado por la policía. Encontraron el baño lleno de sangre, cabellos pegados por todo el espejo, ni rastro de la chica. Ni su ropa. Dicen que se la comió, que no era la primera vez que lo hacía. Lo único que había debajo del lavabo eran un par de deditos que mosqueados daban más tristeza que asco. 

ni te mueres





Empezó a fumarse tres fliptops a la semana. Ella dejó de interesarse por ser bella y por trabajar en lo que más le gustaba. Se enteró que su esposo desde hace tiempo tenía una familia, ya era casado y tenía tres hijos.  A esta familia que ella asumía que era su principal le había dado todos los lujos, escuelas privadas, vacaciones, casas, reconocimiento social, etc. Cuando a ella y a la hija que tuvieron las tuvo viviendo con privaciones toda su vida. Ella, ya deprimida tuvo una crisis nerviosa cuando se enteró de la doble vida de su esposo. Intentó suicidarse de una manera por más grotesca. Se apuñalo con un cuchillo de cocina el cuello, en el pecho y después se hizo trizas las muñecas. Su hija que entonces contaba con unos siete años escondida fue testigo de todo esto. La internaron en un psiquiátrico donde su esposo jamás fue a visitarla. Las cicatrices emocionales de su fallido intento de suicidio la dejaron marcada de por vida, perdió  la custodia de la niña y al no quererla el padre, su abuela, su madre, se hizo cargo de ella. Ella todo el tiempo que estuvo internada no hacía más que llorarle al fulano, día y noche. Empezó a mejorar y fue dada de alta y lo primero que hizo fue ir a buscarlo. El regresó a vivir con ella y la amenazaba de muerte si lo dejaba, para lo cual era lo mismo, ella sin él se quería morir y con él moría lentamente. No dejaba de fumar, dejó de comer, vivía angustiada día a día de saber que él era el que la iba a dejar. Una amiga fue a visitarla y la empezó a convencer de que lo que estaba viviendo estaba mal, era una relación enferma que ya casi la iba a matar, qué tenía una hija a la cual había abandonado por sus estupideces, qué esperaba? No convencida pero muy movida con la plática de su amiga, con todo el dolor de su dependencia emocional hizo sus maletas imitación Louis Vuitton y estaba en la puerta cuando llegó el hombre, que cuando vio las maletas la metió en la casa a golpes y le grito que si se iba la iba a buscar y a cortarla en pedacitos. Se los voy a mandar a todos tus pinches parientes y amigos metiches, tus chichis en una maleta, tus piernas en una bolsa, toda en cachitos pinche vieja. Para entonces la niña ya tenía unos nueve años y había quedado muy dañada por todo lo que había vivido en su casa. Una vez la abuela se accidentó se rompió una vértebra y la cadera. Cuando estaba ene l hospital dejó la declaración de cómo había caído inconclusa, días después la niña dijo que había tratado de matar a su abuela haciéndola caer de la escalera porque la había regañado. Después de más años de tortura y peleas el hombre se fue de la cara y ella tuvo otro intento de suicidio, esta vez con pastillas, no lo logró. Trató de hacerlo tantas veces que llegó a un punto que su propia hija le perdió el respeto y cuando estaba en recuperación le decía: ya muérete, no más dices y no pasa nada. Ya muérete de una vez. El cáncer de pulmón la alcanzó. Dicen que murió sola, sin nadie a su lado, en una cama del seguro social.

lunes, 7 de mayo de 2012

La activista


Teníamos muchas ganas de cambiar el mundo. ¿Qué chingados sabíamos? Todo mundo se mete con los indios, nadie los respeta, son la verdadera herencia de nuestro pueblo y dejamos que siempre los pisen. Si bien dices yo no les hago nada, ni los discrimino, pero en tu carro los pasas de largo, les regateas las artesanías y te crees muy alternativo en el coachella con tu collar de chaquiras. No hacer nada también es darles en la madre. Yo no quería ser así, yo quería hacer algo de verdad, que la gente se diera cuenta de que los propios mexicanos la estamos cagando. Me metí a este movimiento cuando estaba chiquilla, yo creo que tenía unos 17 años. Me había ido de la casa, tenía mi tele en mi cuarto, mi bolsita Coach, mi novio puberto y me iba bien en la escuela. No necesitaba a esa edad realmente muchas cosas, pero siempre me interesaron los derechos indígenas, mi nana, había sido una india chiapaneca que hablaba tzeltal y que era muy sabia. Ella me había enseñado el valor de la naturaleza, de apreciar lo que tenemos por momentos en la vida aunque los tengamos diario. Ella decía que iba a haber un día que ya no va haber luz del sol, que la contaminación va ser tan espesa que un rayito del astro va ser un lujo y que la siguiente gran guerra de este mundo como lo conocemos va ser por agua potable. Nunca lo olvidé y menos pude perdonar a mis padres cuando la despidieron por ser inutilizable. Era demasiado vieja y no se podía mover con facilidad y mis padres creyeron que lo mejor para ella era echarla a la calle, yo estaba  en un campamento. Me dijeron que se había muerto, pero mi hermano me contó la verdad, desde entonces nunca quise saber nada de mi familia. Escuché que en la tierra de mi nana, andaban armando una revolución así que me les uní. Leíamos a Marx a Engels y a la ideología alemana en conjunto con las enseñanzas indígenas.  Teníamos muchos sueños, muchas ideas y mucha energía, pero el progreso es algo que no se conoce en este país. Un día hubo una manifestación, una revuelta los comerciantes quería ponerse donde siempre, el gobierno no los dejaba, nadie se entendía hablando. Al principio, fuimos como apoyo pero todo se empezó a poner muy violento, los policías sobre todo empezaron aventar gas lacrimógeno y todos comenzamos avanzar para atrás. Había más mujeres donde yo estaba, había mucho humo y mucho fuego. Olía a llantas  y a cabello quemados, tuve miedo por un instante de lo que me fuera a pasar. Cuando se disipó todo, los policías nos agarraron a todas las mujeres y nos aventaron a un camión. Nos dieron de golpes, a mí me metieron un patadón que me cerró un ojo, a una de mis compañeras le metieron hasta la macana por la vagina, porque no se dejó tocar. Nos tenían ahí encueradas para poder hacer con nosotras lo que quisieran. Yo estaba demasiado golpeada, y me desperté peor a  otra la agarraron entre tres animales, después de violarla hasta que se cansaron a madrazos le desfiguraron la carita. El camión olía a sangre, mucha sangre. Dice Nietzsche, que la crueldad es uno de los placeres más antiguos de la humanidad. La crueldad que se nos manifestó ese día ni tiene ni tendrá nombre. No sé porque el ser humano es de esos animales que mientras más mal hacen, más sangre ven y más hacen sufrir más lo disfrutan. La cosa es estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, no nos mataron, pero lo bailado y bailado encima nadie te lo quita. Querían que nos quedáramos calladitos después de eso, pero solo han logrado alimentar mi ira, el miedo es el arma más poderosa, pero prefiero morir en esto que se llama lucha, que quedarme en mi casita, cruzada de brazos, casada con diputado, con coche, perro y niños. Lo que nos pasó fue una monstruosidad que no se la deseo a nadie. Muchas quedaron muertas por dentro, caminando sin sentido sin saber para que vivir. Yo sólo sé que quiero seguir viva para poder luchar, para poder darme mi lugar en el mundo, si me matan a la que sigue, pues que así sea. Déjense venir pinches puercos. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

ONS



No sé si fue el mezcal, la pinche soledad, mero aburrimiento o la tristeza. O igual y fue todo junto y nada al mismo tiempo. Ya me había cansado de echarme las noches enteras a empedarme y a oír y no necesariamente en ese orden a los Joseses, a José José, a José Alfredo Jiménez y para cerrar con broche de oro la depresión y lastima a mí misma, José Feliciano. El ruido no me dejaba oír nada, pero podía ver tu cara entre las muchas que se ponían enfrente de nosotros pasar. Hacía tiempo que te tenía ganas. Me sonreíste a lo lejos y me hiciste un gesto con la cabeza, como si muy altenerito me levantaste la quijada y sentí que me retabas. Obvio yo como siempre, me hice pendeja, no me quería sentir cobarde, tenías como un mes que me gustabas, ya más que me llamabas la atención, pero me gustabas normal como yo siempre digo. No me quitabas el sueño ni pensaba en ti, más bien me gustabas como “no me agüito si algo pasa”. Nada fuera de lo común, me gustabas como me gusta comerme un dulce de jamaica de vez en cuando, como me gusta tomar agua de horchata cuando no hay más. Tenía ya varias semanas que de plano sentía que me llevaba la chingada, todas las noches se me iban en llorar, a veces no dormía pensando en que tal vez por haber rechazado a un amor que más o menos la armaba, me iba a quedar sola para siempre, pero al mismo tiempo sin querer estar con nadie igual, por miedo, por hueva, por indiferencia… no supe ni bien porqué. El caso es que ese día me sentía especialmente vulnerable, el alcohol no es tu amigo jamás, el alcohol es como tú, cuando no hay más lo tomas, y cuando lo ves al día siguiente, te pones a darte de topes, porque la cagaste y no puedes revertir lo que pasó. De ti no me acuerdo con las canciones deprimentes de los pepes, ¿ni que fueras qué? Todos me lo dijeron, te vas arrepentir, te va doler, vas a sentirte mal luego. Pero, ¿qué tiene? Nunca lo había hecho, siempre había tenido ganas pero siempre había tenido mucho miedo, pero ese día, al borde del suicido, decidí tomar hasta la muerte o acostarme contigo que fue lo mismo. No sé ni cómo pero dejé que me besaras enfrente de todos, que me tomaras de la mano y que me llevaras con un vaso aun en la mano a tu casa, a echar pasión. Apenas podías manejar, yo no podía creer lo que estaba haciendo, me mirabas continuamente y me sonreías aunque yo no decía nada. No iba por gusto, sino por necesidad, yo tenía que probarme que no estaba muerta y tú me ibas a servir para ello. Yo creía que tú estabas consciente de esto. Entramos a tu casa a que estaba a obscuras, nos tambaleábamos, veníamos muy tomados. Falta y no se le pare al cabrón. Me sentía segura lo que iba a hacer, no sentía remordimientos, y la verdad que pasó por mi cabeza matarte, pero eso siempre lo pienso. Entonces ni me alarmé. Nos metimos a tu cuarto, sin hacer mucho ruido para no despertar a tu familia. Tu cuarto era como el de un adolescente, había colillas de cigarro por doquier, bolsas de mariguana y una pantalla gigante. Te sentaste en una silla y yo me quedé parada sin saber qué hacer, me harté, te tomé del cabello y te jalé a la cama, nos comenzamos a besar y eso estuvo muy bien, de una cosa a la otra empezamos a hacer a lo que íbamos. No te gustaban las mordidas y aunque me dejaste darte varias cachetadas no me desquite todo lo que pude. Casi me quedo dormida, tú estabas muy entrado y te creías el rey del sexo. Nunca me habían cogido tan mal. Me fui de tu casa asqueada, aburrida y sin ganas de vivir. Y para acabarla de chingar te enamoraste de mí, poemitas y la madre. Cuando te dije que le pararas, me hiciste un drama, que te use y que no sé qué más. Qué flojera, ahora tengo que huir si te veo, ignorarte si me hablas, esconderme si te veo en la calle. Guardé en mi Birkin las notitas que me diste cuando creía que valías la pena. Tal vez soy una perra, una descarada por no querer verte ni estar contigo porque no me diste lo que quería. Ahora estoy igual que como estaba antes, si bien no me violentaste, me destruiste por dentro, porque ahora gracias a ti me di cuenta que en verdad estoy muerta. Y que lo más cercano que tengo a sentir vida dentro de mí es oír a los tres pepes una y otra vez, chillando y botando mocos y sin saber bien porque demonios no te vas. 

lunes, 6 de febrero de 2012

el playboy



Hace muchos años viví en un departamento hermoso con unos ventanales grandísimos. Era una zona que apenas se poblaba. El dueño de los departamentos vivía a media cuadra de mi casa. Era un cuarentón bastante bien parecido, tenía fama de mujeriego y jugador. Casi todas las noches llegaba en su Maverick convertible rojo con una mujer diferente y a veces hasta dos o tres. Su mucama quien era muy sociable y conversadora me dijo que era también muy ecéntrico[sic]. Ella todos los días tenía que lavar el piso de la cochera con pinol y hombre gastaba un dineral en tener toda la casa desinfectada, tenía pantallas de televisión por todos lados y las tenía prendidas casi a todas horas del día. La mucama ya estaba viejita y me decía que nadie quería trabajar en esa casa porque el piso de casi toda la casa estaba hecho de espejo o un material reflejante, y pues obvio el pelón playboy era fan de verles los calzones a por ahí. El playboy, amaba las fiestas y las partidas de poker, una vez organizó una casino night con todos los vecinos hombres, mi esposo, afortunadamente no estaba en la ciudad y no fue porque la sirvienta me contó que hubo depravación y media. Además el playboy, coleccionaba revistas porno y las tenía regadas por toda la casa, la sirvienta que a pesar de ser ignorante y con su poco conocimiento del mundo del porno había aprendido, gracias a los sermones diarios del hombre sobre el sexo anal, el lesbianismo, group sex etc. Yo cuando me dijo esto quedé impresionada y un tanto en shock pues el hombre quien era también mi arrendador siempre me había dado la impresión de ser un caballero, siempre me había tratado con educación y hasta la bolsas del mercado me había cargado un día porque en ese tiempo que pasó esto, yo estaba embarazada de mi primer hijo. Mi esposo trabajaba fuera mucho tiempo y yo lo pasaba un poco sola y por eso empecé amistar con la sirvienta del playboy. Entre otras de sus excentricidades era siempre vestir de blanco. Yo no dejé de saludar al hombre con la naturalidad de siempre, de pagarle la renta a tiempo y trataba de dejar de lado lo que la sirvienta me había contado. Entre las tantas mujeres que el playboy llevaba a su casa un día llego la de las trenzas. La de las trenzas era una joven de unos 17 años aproximadamente que había llegado a la ciudad de un pueblo cercano a estudiar estilismo y corte de cabello. Y pues quien sabe de dónde se la robó este pelón que cada vez la empecé a ver más seguido sentada en una silla mientras la sirvienta limpiaba la cochera. Yo la saludé y me dijo su nombre y que su sueño era tener su propio salón de belleza y tener clientas a artistas de la televisión. Cuando le pregunté qué hacía en la casa no me contestó. El pelón cuando le pagaba la renta nunca mencionó nada de ella, y pronto dejé de verla hasta pensé que se había ido. Hasta que un día caminando por afuera de su casa la vi por la ventana vestida solo con una túnica y tocando un arpa, por el vidrio la verdad no sabía si tocaba bien o mal pero tenía la mirada perdida y vacía como si estuviera muerta. A la sirvienta hacía tiempo que no la veía tampoco y de repente apreció en la cochera y la saludé. Me dijo que ahora si el playboy se había vuelto loco, que le metía unas tranquizas a la chamaca hasta dejarla inconsciente y que le había prohibido hablar conmigo porque era una vieja chismosa. Y dije mira tan buena persona que se veía el pelón y que ande diciendo que soy una chismosa. La estilista era sometida a varios roles para los juegos sexuales del playboy, tanto que su última obsesión eran los romanos y la tenía encerrada tocando un arpa sí que le pudiera hablar a nadie. La sirvienta curaba a la muchacha de los golpes seguido y me decía que ya tenía ya una parte de la cabeza sumida que al playboy además le gustaba pegarle de mordidas  y que le había quebrado hasta un dedito con un martillo unos meses atrás. No le creí a la sirvienta, sabía que el playboy tenía problemas pero no creía que fuera tan violento. Me enteré tiempo después que la de las trenzas estuvo embarazada y que había tenido una niña. Quise ir a felicitarla y a darle unos regalos para la niña pero nadie me abrió la puerta. Los dejé en la entrada y pasé por la casa y encontré mis regalos en la basura. Me molesté pero pensé que quizás lo mejor era no acercarme más a esa casa con intoxicante aroma a pinol. Debajo de mi departamento se mudó una pareja de fotógrafos que pronto se convirtieron en amigos míos y de mi marido ya casi no extrañaba a la sirvienta, y ellos también conocían al playboy pues era su arrendador  y para casos curiosos de la vida el playboy se mudó debajo de ellos pues su casa decidió remodelarla. Parecía que todo había vuelto a la normalidad cuando un día en la madrugada tocaron a la puerta y era la sirvienta con la niña en brazos con una cara como si hubiera visto al diablo. Le pregunté lo que pasaba y me dijo que hacía unos meses el señor se había puesto como loco porque creía que la de la trenzas lo estaba engañando con el que puso las cortinas. La había agarrado a golpes con el cortinero, primero en los brazos y luego en todo el cuerpo, las alfombras recién puestas se llenaron de sangre y la mujer se arrastró por el suelo pidiendo ayuda. Nadie se había enterado lo que a la pobre mujer le pasó, pues el playboy tenía muchos contactos y un amigo medico que se iba a curar a su casa.  En la borrachera de ese día, el playboy había recordado lo del pobre instalador de cortinas y se había puesto violento y fue a buscar la pistola pinche vieja piruja malagradecida te voy a matar por puta. La estilista fallida había pedido a la sirvienta que huyera para mi casa con la niña. La sirvienta pidió y rogó a mi esposo que fuera a controlar al hombre. Mi esposo fue y no regresó hasta el día siguiente, yo tenía miedo de que el playboy lo hubiera matado pero el playboy se había comportado como si nada hubiera pasado, pero esto pasó unas tres veces más. Hasta que q nuestros vecinos fotógrafos les dispararon en el techo, ellos hablaron a la policía y vinieron a tratar de controlar al pelón. Escuchábamos cada vez más gritos y la policía venía frecuentemente por las quejas de los gritos y ruidos de los pleitos. Un día que regresamos de unas vacaciones nos dimos cuenta que se habían mudado. En la puerta de mi casa encontré a la sirvienta con unas flores en la mano y una carta de la estilista que decía gracias. Me habían dejado a la sirvienta quien se quedó trabajando conmigo por muchos años. Tiempo después me encontré a la estilista comprando cosas en un supermercado, tenía la cara toda marcada y los ojos tristes sin la chispa que tuvieron cuando quería ser estilista de estrellas. Su ropa estaba andrajosa y su aspecto dejaba mucho que desear. No me reconoció y no hice por saludarla, detrás de ella y más vigoroso que nunca, con un traje de lino blanco precioso e impecable estaba el playboy hablando por celular mientras le ponía a una mano en el hombro.  

la reina



Qué envidia siempre había sentido de una chica que era mi compañera en la escuela de monjas. Desde siempre. Cuando éramos chicas, siempre iba de vacaciones a estados unidos, siempre traía la ropa más nueva y los mejores cuadernos a la escuela. Tenía el cabello larguísimo y se lo peinaba en una trenza larga y suave, la piel blanca con pequeñas pecas que hacían resaltar sus ojos grandes verdes. Siempre le iba muy bien en la escuela, cuadro de honor, era porrista y conforme fuimos creciendo era la que tenía más pegue de todas. Los de la escuela de caballeros de al lado literalmente solo venían para verla cuando salíamos de la escuela. Estuvo claro que fue la primera en entrar a la universidad y la mejor en su clase, se graduó con honores y para acabarla de chingar se casó con el más guapo. El era súper bueno jugando futbol, presidente de su clase, altísimo, ojos grandísimos azules, el más popular y obviamente el mejor de su clase. Los dos de familias súper de abolengo, no podrían hacer mejor pareja un tornillo y una tuerca. No tardaron en casarse Barbie y Ken, les iba muy bien a los dos. Pero ella obviamente dejó su profesión y como buena esposa burguesa se dedicó de lleno a ir al spa y jugar cartas por las tardes con sus otras amigas desocupadas. Tuvieron unos hijos hermosos que al parecer eran igual de perfectos que ellos, campeones de tenis y de golf desde niños. Yo me casé casi al mismo tiempo que ella, y compartíamos clase en el psicoprofiláctico. Pero la verdad es que nunca fuimos muy cercanas, más allá del saludo, no compartíamos nada más que le mismo código postal y la cuadra. Resultó que éramos un poco vecinas, aunque mi casa no era de una manzana como la de ella. Y a decir verdad ella no tenía muchas amistades, pero era muy amable y siempre estaba sonriente, la gente la quería mucho. Pero poco a poco me fui enterando de la verdadera cara de la muñeca perfecta que yo conocía. Conforme pasaron los años, sus hijos perfectos crecieron, pero crecieron fuera de casa, porque los mandaron a estudiar fuera a un internado en Suiza. Ella se fue deteriorando poco a poco, casi no salía, siempre salía sola y misteriosamente, siempre fumando como si no hubiera mañana. Su cabello antes largo y abundante ahora estaba siempre en un chongo y su piel blanca se fue volviendo amarillenta. Decían las malas lenguas que debía mucho dinero porque apostataba todo, su papá desde niña siempre le regalaba dinero y lo malgastaba y apostaba siempre. El marido comenzó a ser mas ausente en esa casa y se comportaba muy raro. Un día que estaba supervisando a mi sirvienta barriendo la calle me la encontré platicando con el jardinero de Barbie y se callaron de inmediato a verme. La verdad es que yo nunca he sido prepotente con la ayuda, y me pareció muy extraño que se pusieran tan callados al verme. Le pregunté porque habían callado tan renuentemente al verme y el jardinero solo bajo la cabeza le levanté la cara y le pregunté qué había pasado y mi sirvienta me miró y sus ojos se llenaron de lágrimas. El jardinero me dijo que el señor se había vuelto loco la noche anterior y que había golpeado a la señora y que se la habían llevado de emergencia al hospital. La verdad es que no era secreto que el Ken la golpeaba. La verdad es que le metía sus buenas putizas seguido, pero nunca de este modo. El jardinero nos dijo que Ken había llegado muy borracho de su club de puros y que Barbie estaba sentada contando dinero y el la acusó de robarlo de la bóveda de la casa, ella, también un poco ebria lo desafió y el la agarró al golpes con el bastón para atizar leña de la chimenea del salón. Me dijo que le había desfigurado la cara a madrazos y que ella salió a pedir ayuda y se arrastro con las dos piernas rotas y los senos de fuera en la calle. Me señaló la entrada de la casa donde la sirvienta de ahí estaba limpiando efusivamente con una escoba y jabón. Me dijo que había charcos de sangre y rastros por toda la casa y que eso era lo que limpiaban. Yo me cubrí la boca con las manos y no podía creer lo que me decía. Pero, ¿qué pasó con ella? El ya no me pudo contestar y corrí con la doñita, (que había sido la nana de Barbie),  quien limpiaba el piso ensangrentado. ¡Doña! Pero, ¿cómo es posible? ¿Nadie llamó a la policía? ¿Dónde está la señora? Ella no respondió y solo miraba el piso que con el jabón mezclado con la sangre se veía ahora rosa. Me quedé parada ahí inmóvil sintiendo escalofríos de ver esa escena que tan tranquilamente solo limpiaba. Di unos pasos hacía la calle y me fui a mi casa. Para la tarde de ese día toda la cuadra sabía de lo sucedido, era el chisme  por mayor, y yo estaba desesperada por saber alguna noticia. No sabía si sería correcto llamar a sus hermanas o si de plano solo lo iba a empeorar. Estaba mirando la calle sola por la ventana de mi mezzanine y la casa parecía sola, el piso estaba bien fregado, ya no había rastros de sangre y en eso llamó mi atención el timbre de la puerta. Mandé a mi hija abrir la puerta pero como no me respondió fui yo. Era la doñita que barría la casa y me dijo que quería hablar conmigo.  La invité a pasar y platicamos mucho, me dijo que ella había sido la nana de la señora por años, y que ella sabía que era lo que había pasado en esa casa siempre. El señor era violento y se ponía borracho y celoso seguido la golpeaba, pero la señora quiso siempre guardar la apariencia y nunca reportó. Más que nada para evitar los chismes. Mi muchachita siempre la pasó mal. Yo le dije que no era cierto, que seguramente era lo primero malo que le pasaba en su vida. Que siempre había tenido la vida perfecta. Qué equivocada estás hija. Esa niña tan chula, siempre tuvo mala suerte con los hombres… La señora se acomodó el cabello con un pasador y me relató la triste historia de mi perfecta mujer. Su padre había abusado de ella, y por eso le daba tanto dinero, como si su culpabilidad tuviera precio y el marido quien había parecido un príncipe desde siempre física y emocional mente no era más que un inseguro hijo de puta que se dedicaba a meterle golpizas. Pero como eran ambos conocidos y queridos del jet set siempre se habían mantenido hasta cierto punto al margen. El señor ahora sí que no se midió. Quien sabe y como vaiga [sic] a quedar la señora después de esa golpiza. No se le veía forma en la cara y toda chueca. Sabe porque son ustedes los ricos tan raros. La doñita se fue de mi casa y me dejó con la piel de gallina. Una semana después volví a ver a la doñita y me dijo que la señora se había ido de vacaciones. Todos sabíamos que arreglarse la cara a estados unidos o recuperarse fuera de todos los reflectores del chisme local. Pasaron meses antes de  que la volviera a ver. La encontré entrando al teatro y sonriendo con una cara claramente operada que apenas reconocí del brazo del hombre que meses atrás casi la había matado. 

martes, 31 de enero de 2012

Ruleta Rusa


Cuando yo tenía a mis hijas en la escuela, era costumbre que para organizar los festejos se nombrara jefa de salón a la mamá más argüendera y que ésta se hiciera cargo de pasar los recados a las demás. Yo no era la jefa del salón pero me tocaba avisar a otras mamás sobre los eventos y cuotas escolares. Una de las que me tocaba avisar era una señora que nunca se daba la vuelta ni por las calificaciones. Era casi una leyenda urbana, yo sólo la había visto una vez y lo único que sabía de ella era que era voluntaria en una iglesia y era muy creyente.  Un día para organizar una kermese, me tocaba hacer ronda con ella para llevar al material para un puesto y la llamé a su casa con el fin de ponernos de acuerdo.  El teléfono dio tres timbrazos antes de que ella contestara con una voz llorosa y temblorosa.  De fondo se escuchaban gritos de un hombre y mucho ruido como que aventaban cosas o movían muebles.  Ahorita nosotros tenemos muchos problemas y estamos en una situación difícil no puedo ir, ni puedo ayudar en lo que me pides. Por favor no me llames ya. Yo me quedé un poco preocupada porque la había escuchado llorando  muy desesperada  y aún más porque los gritos del hombre en el fondo me habían puesto escalofríos por todo el cuerpo. Sin embargo, no me atreví a llamarla de nuevo, pasaron algunos días y aunque su hija si había ido a clases no supimos nada de su familia. Una tarde estaba en casa pintando un cuadro cuando timbraron a la puerta y mi mayordomo me dijo que era un muchacho. Fui a la puerta y encontré a un mozo quién me entregó un sobre con un cheque. Era de parte de la señora y se disculpaba por no poder asistir y ayudarme en lo de la kermese y que mandaba una cooperación para ello.  Pero la cantidad que donaba para la escuela era exorbitante. Normalmente y aunque era una escuela de paga, las donaciones no iban por arriba de los $500 pesos y esta donación era de $30 000 pesos.  El día siguiente llevé el cheque a la escuela con las monjas y lo entregué como me lo habían pedido. Olvidé por completo a esa mujer y la escalofriante llamada que le hice. Pasaron algunos años antes de que yo me enterara del infierno que vivía esa mujer. Mi hija se hizo muy amiga de una compañerita de ella en la escuela y tenía una madre que era muy simpática. Un día nos invitó a tomar el té en su casa y atando cabos descubrimos que mi nueva amiga era hermana de la ausente room mother,  que había donado el generoso cheque. Resulta que la señora era una fiel seguidora, tipo cucaracha de iglesia, daba catecismo, toda una Jackie O.  En cambio, su marido quien era un conocido secretario de la ciudad, juez y personalidad en el medio político era un verdadero hijo de puta. Me dijo que obligaba a su hermana a dormir como un animal en el suelo de la sala, que le metía sus buenos chingadazos y que además se rumoraba que bisexual, jugador, voyerista y gustaba de prácticas sádicas. Los vecinos y la muchacha del servicio un día le chismearon a la familia de la señora que el notable secretario hincaba a la mujer en la sala y le apuntaba con una pistola jugando ruleta rusa con ella. Evento que no había sucedido sólo una vez. Su familia se preocupó por ella, le rogaron, le lloraron y le pidieron con todo el ímpetu del mundo que dejara a ese hombre. Hasta que se lo contaron al párroco quien le dijo lo mismo, ese mismo día dejó de ir a la iglesia. Seguían juntos, no sólo no lo había dejado sino que había cortado comunicación con el mundo exterior, sólo sabían que vivía por que los vecinos oían los gritos a diario de las peleas y humillaciones. El afamado secretario siempre se salía con la suya, los vecinos y conocidos habían dejado de reportar los hechos. No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Cuando regresé a mi casa pensaba en todo lo que mi nueva amiga me había contado y me dolía el estómago no más de de pensar en todo aquel suplicio.
Entonces imaginé la escena de la mujer, totalmente ensangrentada, hincada en el piso, pidiendo perdón por algo que seguramente ni hizo. El secretario  muy bien vestido de traje pero salpicado de sangre, mocos y lágrimas, rondando a la mujer en círculos apuntándola con la pistola, ella llorando en silencio. Él poniendo el dedo tembloroso en el gatillo, esperando  y al mismo tiempo temiendo que fuera el tiro premiado el que alcanzara la cabeza de su esposa. A quien años atrás había jurado amar y proteger a toda costa. “¿quieres recibirla como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarla todos los días de tu vida?”. Él la miraba llorar y ella recordaba el día de su boda, que como muchas ingenuas lo había soñado desde niña. El secretario daba vuelta al cilindro del revólver heredado de su abuelo y luego de un golpe jalaba el martillo, ponía el cañón en la cabeza sudorosa con el cabello revuelto de su esposa y jalaba el gatillo. NADA. Sólo silencio. Las lágrimas rodaban por la cara de la mujer que encañonada y de rodillas se resignaba a su posible destrucción craneal. Muchas veces le había golpeado con la cacha de la pistola y no sabía que era mejor, si los golpes continuos, físicos y mentales o que de plano ya le diera un balazo y ya. “El Señor, que hizo nacer entre vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

el hijo de puta


Lo conoció en el cine. Estaban los dos sentados juntos por casualidad. El se detuvo un momento a mirarla en la oscuridad. Su belleza inclusive a media luz le había llamado mucho la atención.  Ella nunca lo había visto pero había pasado a su lado muchas veces sin darse cuenta de su presencia. Al salir del cine ella dejó caer su cartera por descuido. El corrió por ella y la alcanzó a la salida. Ella se molestó al sentir a un extraño tan cerca de ella pero el pronto sonrió y aunque ella debió irse se quedó. El extendió la mano y le dijo “creo que esto es tuyo, lo dejaste caer  en el cine”.  Ella revisó la cartera por dentro y el no pudo evitar la morbosidad de observarla por dentro con cuidado. Vio que traía muchos billetes y tarjetas en esa pequeña cartera Louis Vuitton. “¿te conozco?” le preguntó ella frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos. Entonces lo recordó: “¡eres el cantante del bar de la esquina del cementerio!”  El sonrió y caminaron juntos, poco a poco se fueron haciendo más cercanos y aunque él era un poco mayor que ella, ella no se sintió amenazada por su edad. Todo era muy emocionante, era un artista, era mayor y era extranjero. La verdad ella sentía que se había enamorado por primera vez. Pasaron algunos meses y él había hecho cosas que ella no le parecían correctas, como que siempre guardaba drogas y alguna vez le había pedido a ella que le guardara drogas de “amigos” de él en su bolsa, poniéndola en riesgo cada vez que un policía los paraba. Sucedió que el hermano del cantante se puso muy enfermo, y al ser extranjeros y no tener seguro médico la cuenta del hospital salió muy cara. No sabemos si el sujeto se acordó de la gruesa cartera de su hermosa novia o si lo estuvo pensando y calculando que angustiado siempre se quejó ante ella de su des fortuna económica. Ella se compadeció y le ofreció un préstamo amistoso, sin intereses ni presiones de por medio. El asintió pero admitió estar muy apenado al tomar el dinero de la chica. Ella tomó dinero de su fondo de ahorro, donde había estado guardándolo desde hace mucho tiempo. No le pareció descabellado tomar todos sus ahorros para prestárselos a su novio que aunque algunas veces se comportaba como cretino y como celoso enfermo, estaba segura que la amaba. En cuanto el cantante recibió el dinero, se sintió conmovido por el hecho y abrazó muy fuerte a su chica, el abrazo se convirtió en un beso y el beso en dos y de repente estaban haciendo el amor. Ella nunca lo había hecho pero se sintió bien aunque un poco atemorizada, al terminar el se levantó  y le dijo con una mueca que debía ir su país de origen a trabajar un tiempo. Ella estaba devastada. El se fue el día siguiente, y ella se dio cuenta que él había planeado esta partida desde hace meses, y que para eso si había tenido dinero. No supo nada de él en tres meses. Y aunque le llamó y lo buscó el no había hecho el mínimo esfuerzo por contactarla. Finalmente un día recibió un mail diciéndole que no sabía cuando regresaría, pero prometió que lo haría. Y que su dinero lo había mandado con su hermano que fuera a buscarlo ahí. Ella sintió pena de ir, pero realmente creyó que fue lindo de su parte haberle mandado el dinero con tantas privaciones que había pasado en su país. Cuando llegó a la puerta, le abrió un hombre que no parecía haber padecido cáncer unos meses atrás y le dijo “¿tú quien eres?” ella le dijo que era la novia del cantante y él le dijo pero eso es imposible. Y ella dijo: “¿por qué es imposible?” el hermano del cantante no dijo más y ella quedó tan perpleja que olvidó su dinero y le dijo titubeando “mi dinero.” Y él le dijo “aquí no hay dinero”. Y le cerró la puerta en la cara. Pasaron meses y el cantante nunca regresó. Dos meses después conoció a una amiga que conocía su cantante. Y le dijo ese era mi novio, pero se fue y nunca supe de él. Ella le dijo que hace cuando habían sido novios, y cuando le respondió la mujer se quedó helada. “¡dime! ¿Por qué te pones pálida que sabes de él? “arqueó las cejas la tomó de los dos hombros y le dijo sin piedad: “ese es casado, se casó hace como seis meses cuando se regresó para su país. Entonces la chica se dio cuenta de todo. El había usado su dinero para casarse con otra estando con ella. Cinco años después de salir de tomar un café con sus amigas se lo topó en la calle y la saludó como si nada hubiera pasado. Temblando regresó a su carro y decidió contarle esta triste historia a sus amigas quienes con muchas ganas de matar al cantante se quedaron. 

el silencio de mi pesar









Hace algunos años, conocí en una guardia en el hospital a una enfermera que era una mustia, siempre traía mala cara y aunque era muy buena en su trabajo, no era sociable ni muy extrovertida, y a decir verdad era muy poco agradable. Yo estaba cubriendo una suplencia de quince días y coincidimos en varias ocasiones, era muy hacendosa y profesional pero nunca pudimos entablar amistad. Los trabajos nocturnos son duros y necesitaba sobrellevar la noche y un día no me quedó más remedio que hacerle platica. Después de un rato de small talk  esto fue lo que me contó: “Tengo dos hijos y un nieto.”  No parecía lo suficientemente grande para tener un nieto, no era una jovencita pero me pareció raro y le dije: “Pero usted es muy joven para tener nietos”. Ella solo cerró los ojos y se miró las manitas pequeñas que tenía y  suspiró: “Pues mire doctora, hace no mucho,  mi hija estaba entrando a la prepa. Mi hija es una chica muy callada, introvertida y la verdad casi no amistaba con nadie. Se venía directo de la secundaria a la casa y no salía ni se hablaba con nadie, casi ni yo le conocía la voz. Pero cuando entró a la prepa de repente yo la empecé a ver muy desmejorada, muy triste, más que de costumbre pero como siempre había sido de carácter así no le puse mucha atención.  Pero ya se veía flaca y muy ojerosa y me preocupé y no quería comer nada entonces yo pensé que a lo mejor tenía parásitos y  la traje aquí con el pediatra. La revisó y le dijo que estaba baja de peso y que de todos modos aunque no creía q tuviera parásitos, le  iba mandar hacer unos exámenes.” La enfermera vivía con su papá que ya era un señor grande de edad, su hija y un niño pequeño, hacía unos dos años que su esposo la había dejado. Cuando llegó el tiempo de recoger los exámenes fue por los resultados del examen con el hijo más pequeño dejando en su casa a su anciano padre y la muchacha de prepa. Pero los exámenes no estaban listos y regresó a la casa. En el camino sintió una punzada en el corazón y ella pensó que sería de los nervios de no poder saber si su hija estaba bien o estaba mal. Por las prisas olvidó las llaves y se dio cuenta al querer abrir la puerta de la entrada cuando llegó. Tocó a la puerta muy fuerte varias veces pero como nadie le abrió mandó al niño a meterse por una ventana del lado de la cocina, para que pudiera abrir la puerta desde adentro. El niño cupo perfecto por la ventana de la entrada y entró corriendo haciendo justo lo que su madre le había pedido. Pero de repente pegó un grito, un alarido que me contó la enfermera que le puso los pelos de punta. Gritaba y lloraba el nombre de su hermana una y otra vez y luego gimoteaba “mamá, mamá”. La enfermera se asustó muchísimo y no sabía que estaba pasando, comenzó a tocar la puerta con fuerza y a gritar el nombre del niño y que por fin corriendo abrió la puerta. La enfermera desesperada preguntó a su hijo que pasaba y el solo gritaba el nombre de su hermana y la enfermera aterrorizada corrió al cuarto de su hija. La encontró bañada en sangre tirada en el piso. Y descubrió una escopeta a su lado tirada. Llamó de inmediato a una ambulancia y se llevaron a la chica al hospital. Estaba aún viva y respiraba. La intervinieron muchas horas en cirugía, más de ocho.  Al salir, el médico le dijo que la niña estaba entre la vida y la muerte pero que al parecer el bebe estaba bien. La enfermera se quedó perpleja y preguntó al médico: “Disculpe, ¿el bebe?”  y el doctor dijo  como si estuviera dando la hora: si pues la niña está embarazada.  Acto seguido la enfermera se desmayó.  Ahí inicio el viacrucis de mi niña. Un calvario muy largo pues mi hija se había disparado apoyando la escopeta en el suelo y dándose un balazo que se le voló media cara. Le había entrado por debajo de la mandíbula y le salió por el cráneo. Su recuperación fue muy dolorosa y ella no podía comer, pues le tuvieron que cerrar la mandíbula con alambres para que soldara.  Después de muchas cirugías el niño seguía creciendo en su vientre. Yo me quedé todo el tiempo con ella, y en ese tiempo nos unimos más que nunca. Llegó el día del parto y por parto natural nació mi nieto de peso completamente normal y saludable. Yo quedé perpleja con esta historia y pensé que muchas veces juzgamos sin saber lo que todo mundo lleva cargando. De pronto me asaltó una inquietud y le pregunté: ¿Quién era el padre? Y ella sacudió la cabeza y me dijo  “jamás le pregunté.” 

domingo, 8 de enero de 2012

fiesta gone wrong









Ella mira las cosas como si las cosas la miraran a ella. Espera junto a la pared de la ventana. Se golpea la cabeza una y otra vez con la mano derecha distribuyendo la sangre a los lados de su amplia frente. Ayer hubiera sido otra, ayer su vida tenía otro rumbo. ¿A dónde quería llegar así? Su fugaz y repentino éxito la había tomado por sorpresa. Se la vivía de fiesta en fiesta, de cama en cama, de avión en avión de porro en tacha, ácido y luego ansiolítico. Parecía que todo se había acomodado a que sus sentimientos sucumbieran finalmente a su realidad. El jamás iba a regresar y por lo pronto aunque eso estaba bien a veces sentía que lo extrañaba. Miró sus pies y vio que estaban llenos de lodo y sangre. Había corrido y corrido tan rápido como había podido pero no había sido suficiente. Abrazó sus piernas desnudas contra su pecho aun más desnudo y adolorido. Se asomó con cuidado hacía debajo de su cuerpo y descubrió miles micro cortaditas que rodeaban so cuerpo por doquier. Parecían hechas con papel. Las lágrimas rodaron por fin por sus mejillas como jugando competencias y se atascaban en su barbilla y luego se refugiaban en su tráquea en una mini laguna de sal. Nunca volveré a ver a mi familia. —pensó.
Un hombre gordo y chaparro con rasgos asiáticos entró y le gritó unas palabras en un idioma que no descendía de las lenguas romances. Le lanzó enseguida un vestido mini con muchos brillitos azules y unos tacones gastados muy grandes para sus pies. Ella se vistió de inmediato con el horrendo vestido y se recargo en la pared, el gordo la levantó de un golpe, la aventó por el suelo y no dejó de gritarle hasta que a empujones la aventó por un pasillo donde había cualquier cantidad de olores.  Gritos, lloriqueos y música electrónica. Basura por todo el piso, pareces sucias, calendarios con bebes en tacitas y alguna que otra colilla de cigarro. Al final se abrió una puerta y el gordo tomó a la chica de cabello y la lanzó a la calle. Era una calle llena de luces con muchos carros, ella hizo el intento de voltear a ver a su torturador y el sólo le dijo en un inglés agudo y mochado “welcome to Bangkok Bitch”.

desvanecido




No se merece que vayamos hablar. Pero se lo voy a otorgar como último deseo antes de que realmente dejemos de hablarnos para siempre.  No es la primera vez que me ocurre una situación así. Mi tocaya me había dicho que no sabía cómo pasaba pero que yo tenía un extraño efecto en los hombres y que siempre sacaba su lado más loco. Me conocían y los que eran tranquilos y normales se convertían inmediatamente en dementes obsesivos.  No sabía en qué consistía todo ese proceso, pero estaba a punto de averiguarlo sin ni siquiera darse cuenta de lo que le esperaba. Caminó por la calle en la acera de la izquierda y reconoció al hombre de pelo corto quien le sonrió ampliamente mientras la examinaba de arriba abajo. “te ves hermosa, como siempre”.  Ella solo hizo una mueca que quiso ser una sonrisa y se detuvo ante él.  Se sentaron en una banca frente a una casa muy vieja y ella se preguntó que sería vivir en aquella casa en su mero apogeo. Él le sugirió ir a unas cervezas y después dijo que la llevaría a casa. Durante la plática el estuvo de acuerdo en todo lo que ella dijo, no la cuestionó en lo absoluto y le dio las gracias por todo el tiempo invertido en él. El ego del hombre de cabello corto no parecía estar presente en el diálogo que más bien parecía un monólogo. En el camino a casa el comenzó a manejar más rápido que nunca y la chica se asustó, tomó otra ruta y ella le dijo que la dejara salir del auto. El hombre de cabello corto le dijo que no se asustara que fueran primero a un lugar donde él había querido estar con ella. Ella se tranquilizó por un momento pero el corazón no le dejaba de brincar en el pecho y comenzó a sudar de las palmas y las piernas no se le podían quedar quietas.  Llegaron hasta el lugar y había un concierto de varias bandas, el ruido era muy estridente y ella de inmediato reconoció el canto. En el escenario la miraron unos ojos que ella conocía bien pero no se posaron de inmediato en ella y aunque en el escenario se notaba su desesperación no pudo oír a sus ojos gritar ayuda. El hombre pelo corto le dijo que había esperado años por alguien como ella y poco a poco se fueron alejando de donde estaban tocando las bandas. El ruido se hizo mas tenue y llegaron hasta un árbol de repente ella miró al cielo y el hombre de pelo corto la lanzó a un pozo que se abrió a sus pies. Ella gritó al caer pero cuando tocó el suelo ya no sintió nada. Al abrir los ojos se dio cuenta primero de la ausencia del ruido y luego de la oscuridad.  Sintió frío y se cubrió los brazos desnudos con las manos, tuvo un escalofrío y sintió la sangre en sus rodillas. Volteo a los lados y aunque no podía ver con sus temblorosos dedos toco las paredes circulares. Había una costra de sangre por todas las pareces que ella no podía ver pero que si podía oler, el olor de la sangre era casi isoportable. Ella se agachó y se dio cuenta que no era realmente oscuridad lo que la rodeaba sino que al sentir ganas de llorar no pudo y se tocó los ojos y se dio cuenta que no los tenía mas. Alguien se los había sacado y gritó de dolor. Escuchaba pasos arriba del pozo y sabía perfectamente de quien eran.  Ayúdame desvanecido!!! Ayúdame estoy aquí no puedo ver!  Gritaba cada vez mas fuerte, estiro sus manos y se percató de que también le faltaban dedos y se tocó el estomago y sintió sus costillas salidas. Gritaba desesperada y el desvanecido le gritaba de regreso:  dónde estás luz de mi alma! Luz de mis sentidos. Ella no podía llorar más.  Los pasos arriba de su ser fue lo último que percibió de este mundo.