miércoles, 13 de junio de 2012

ni te mueres





Empezó a fumarse tres fliptops a la semana. Ella dejó de interesarse por ser bella y por trabajar en lo que más le gustaba. Se enteró que su esposo desde hace tiempo tenía una familia, ya era casado y tenía tres hijos.  A esta familia que ella asumía que era su principal le había dado todos los lujos, escuelas privadas, vacaciones, casas, reconocimiento social, etc. Cuando a ella y a la hija que tuvieron las tuvo viviendo con privaciones toda su vida. Ella, ya deprimida tuvo una crisis nerviosa cuando se enteró de la doble vida de su esposo. Intentó suicidarse de una manera por más grotesca. Se apuñalo con un cuchillo de cocina el cuello, en el pecho y después se hizo trizas las muñecas. Su hija que entonces contaba con unos siete años escondida fue testigo de todo esto. La internaron en un psiquiátrico donde su esposo jamás fue a visitarla. Las cicatrices emocionales de su fallido intento de suicidio la dejaron marcada de por vida, perdió  la custodia de la niña y al no quererla el padre, su abuela, su madre, se hizo cargo de ella. Ella todo el tiempo que estuvo internada no hacía más que llorarle al fulano, día y noche. Empezó a mejorar y fue dada de alta y lo primero que hizo fue ir a buscarlo. El regresó a vivir con ella y la amenazaba de muerte si lo dejaba, para lo cual era lo mismo, ella sin él se quería morir y con él moría lentamente. No dejaba de fumar, dejó de comer, vivía angustiada día a día de saber que él era el que la iba a dejar. Una amiga fue a visitarla y la empezó a convencer de que lo que estaba viviendo estaba mal, era una relación enferma que ya casi la iba a matar, qué tenía una hija a la cual había abandonado por sus estupideces, qué esperaba? No convencida pero muy movida con la plática de su amiga, con todo el dolor de su dependencia emocional hizo sus maletas imitación Louis Vuitton y estaba en la puerta cuando llegó el hombre, que cuando vio las maletas la metió en la casa a golpes y le grito que si se iba la iba a buscar y a cortarla en pedacitos. Se los voy a mandar a todos tus pinches parientes y amigos metiches, tus chichis en una maleta, tus piernas en una bolsa, toda en cachitos pinche vieja. Para entonces la niña ya tenía unos nueve años y había quedado muy dañada por todo lo que había vivido en su casa. Una vez la abuela se accidentó se rompió una vértebra y la cadera. Cuando estaba ene l hospital dejó la declaración de cómo había caído inconclusa, días después la niña dijo que había tratado de matar a su abuela haciéndola caer de la escalera porque la había regañado. Después de más años de tortura y peleas el hombre se fue de la cara y ella tuvo otro intento de suicidio, esta vez con pastillas, no lo logró. Trató de hacerlo tantas veces que llegó a un punto que su propia hija le perdió el respeto y cuando estaba en recuperación le decía: ya muérete, no más dices y no pasa nada. Ya muérete de una vez. El cáncer de pulmón la alcanzó. Dicen que murió sola, sin nadie a su lado, en una cama del seguro social.

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