jueves, 3 de enero de 2013

G


Él tenía 14 cuando me escribió muchas cartas de amor
cuando cumplí los 17 me amó como nadie lo ha hecho
solo palabras en papeles recortados una y otra vez
pero eran significantes y resonaron en su cabeza

yo, lo ignoré como quien ignora un dolor sutil
me vio besarme con los bullies más prominentes
me escuchó llorarle a patanes y no dijo nada
amándome en silencio, dándome sus pensamientos

No dije nada y se nos llenaron las manos de sangre
muda y silenciosa que corría por nuestras sienes
no quiso olvidarme y yo era lo único que temía
lo dejé y sin voltear al atrás, no volví a pensar
Entonces me fui, una enfermedad se quedó con él
en el tiempo que estuve ausente lo perdió todo
dejó de ser un niño y detrás de mis ojos lo dejé ir
el perdón quedó de más, sólo quejas en el aire
Regresar a lo que alguna vez fue no es posible
el odio y los celos cegaron la amistad y amor antes
ahora que todo es raro, que todo es como quedó
la fe perdió la esperanza, y así ni sabes volar

A pesar de las fiestas metafísicas y las fanfarrias
los ojos aun le chispeaban de risa y agua
había adquirido el talento de inmortalizar
y escogió inmortalizarme a mí
Estuvimos juntos dos noches y nunca supe
si sus palabras al oído, eran para Dios o para mí.
No hubo besos, ni gemidos, ni manoseos.
En la oscuridad quedó el porvenir que nunca llegó.

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