jueves, 13 de noviembre de 2014

“El amor y el odio no son ciegos, 
sino que están cegados por el fuego 
que llevan dentro”. - Friedrich Nietzsche 






A veces las cosas son tan diferentes
que terminan pareciéndose 
nos invitamos a mirar 
cada uno para distintos lados
al final dan la vuelta las miradas
ven a donde mismo
con una mano me aprietas 
con la otra me acaricias 
y yo igual
uno de tus labios me besa
el otro libera los dientes para morder
y yo igual
una de tus manos me peina el cabello 
otra lo arranca
y yo igual
uno de mis ojos te mira con amor 
otro con rencor
y tú igual

no quiero que un filo nos haga lo que seremos
esculpirnos a navajazos
detallarnos con amputaciones
arreglarnos con suturas, con injertos y prótesis 

nos arrastra a jalones
un rastro de sangre
un sendero lloroso
nuestro desequilibrio
abrazo asfixiante
inhala veneno a suspiros

a veces las cosas son tan diferentes
que terminan pareciéndose
dos caminos ajenos uno del otro
un dejá vu aterrorizante
nuestras palabras vacías
resonantes perdieron sentido
hilos cercenados demasiado cortos

dos torrentes de agua
nunca se verán
al final se encuentran en el mar
sin mirarse de lado
sin saber que pasaron
una al lado de la otra
están compuestas de lo mismo
te quiero dar tanto calor 
que te quemo
me quieres tener tan cerca
que me moreteas 
No todos los golpes dejan sangre
ni todas las heridas se infectan
se componen planes
que se yuxtaponen
que se cargan uno con otro
”el único plan maestro es el de terminar juntos”

memorias se están borrando
recuerdos se están borrando
me estoy borrando
te estás borrando
estamos sonriendo 
al parpadeo estamos llorando










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