jueves, 10 de marzo de 2016

sangre y oxxo

Eran las dos de la tarde y el sol ardía como si fuera mayo aunque era noviembre. El tráfico como siempre era insoportable por esa zona y los claxsons no paraban de sonar. Ella caminaba entre los carros que se habían quedado varados en el alto y como era costumbre, invadiendo la zona peatonal. Se dirigía al oxxo, dónde esperaba comprar un jugo, para calmar las ansias de los tres días de sobriedad que había logrado hasta entonces. Al cruzar la calle recordó un accidente desafortunado en esa esquina. Era el otoño de hace tres años. Había ido al mismo expendio a comprar un café y en la fila un hombre se le quedaba viendo fijamente al escote. No es necesario decirlo pero para nuestro amable lector, la heroína de este cuentito no tiene pronunciado escote, sino que el hombre admiraba el colgante de plata que portaba con la forma de un mándala representa “todos los caminos llevan a Dios.” El había dicho en la fila “que lindo collar” y ella lo había calmado diciendo solamente “gracias”. A la salida le saco un “filero” y le pidió todas sus pertenencias. Con la navaja en la nuca la chica estuvo a punto de desmayarse pero el solo la movió hacía arriba y el collar pereció. Para su suerte alguien vio la escena y llamaron a un guarda de seguridad y todos se dieron al a fuga. Al llevar a casa entre el bra descubrió el colguije, sano y salvo. Pero poco sabía que ahora a plena luz del día la aguardaba una calamidad. Pagando en la fila miró a su alrededor y se dio cuenta como había cambiado el paisaje desde que era niña y se dedicaba a venir al oxxo a tirar barrio con sus amigos de antes. Los extrañó mucho. Hacía recuento de las aventuras y travesuras por las que pasaron juntos  y una sonrisita de complicidad se dibujo sobre su rostro que aun aparentaba la edad que en su mente recordó. Su pacifica y tranquila remembrancia se vio afectada por una mano que como aquellas que arruinan el betún del pastel entró en su vida. Hasta el cuerpo se le doblé cuando aquel pelado con aquella fuerza le metió semejante  pellizco en la nalga derecha. Ella al principio se quedó helada y sintió una pesadez en la cabeza y cerró los ojos con fuerza.  “esto no puede estarme pasando, no por favor no.”  Y pensó dentro de su cabeza cuando su padrino la había tocado de niña y que no había parado ahí, se acordó del closet en casa de su tía, donde engañada se había ido a ver una máscara y un E.T. y aquel con nombre con R la había penetrado hasta el fondo a sus tiernos ocho años, se acordó de cada cabrón mentiroso y pasado de verga que se había propasado con ella durante toda su vida y dentro de su cold turkey y su ira su mano se convirtió en un puño ya de un gancho hizo su hombro hacía atrás y lanzó con toda su furia y su ira contra la cara de aquel cabrón que aunque novato había podido representar todo su coraje de años guardado. Y como si nada mas en la vida importara le soltó un puñetazo entre la nariz y el labio y le rompió el hocico como al guey no se lo habían roto desde la secundaria. Desde aquella pelea donde perdió porque la sangre le opacó la vista. El dolor ensordecedor le hizo olvidar toda su vida por un momento y ella le gritaba “que pedo pendejo!!!!!” ella no sintió el dolor en su puño que le hizo entumecer toda la mano. El amigo del potencial violador llamó a la policía quien empezó acosar a la chica quien con este argumento se defendió “o sea como que mi domicilio, o sea que fue mi culpa? Cómo que a la otra me pongo para que me violen?  Mis huevos” y después de llenar un formulario de burocracia se largó a su casa. Llegó y les contó a sus amigos lo sucedido y todos querían ir a partirle su madre al cobarde ese. Pero cuando le preguntaron cómo seguía de la mano ella dijo “mejor que la cara de ese guey que lo dejé como el pinche caballo blanco”. 

No hay comentarios: