miércoles, 10 de agosto de 2016








De como me electrocuto estando contigo

Nos desvestimos el uno al otro a veces más rápido, a veces más lento, admirando nuestros atributos a media vista, al sol o simplemente excitando el momento que viene a formar la carga eléctrica en donde la atracción es titánica. Nos fundimos piel contra piel como para que esto detenga todo el infinito que posemos en nuestras manos en nuestros labios, en nuestras lenguas y en nuestra frente mandando una electricidad estática cargada por nosotros; dos materiales distintos que se frotan y forman esta carga sensorial eléctrica. 

El generador de esta electricidad; nuestro deseo mutuo. Los motores ígneos ; la atracción que sentimos transmutando la fusión nuclear en esta combustión química que hacemos cada vez que estás dentro de mí. Una explosión que es una pequeña muerte pero se siente tan bien porque es un reflejo de algo que es muy tuyo pero también de algo que es muy mío. 

Nuestro campo eléctrico es inescrutable mientras existe y está cargado de todo el espacio que vive dentro de ti y dentro de mí. Tu lengua como una tiza hirviente desata oleadas placenteras electromagnéticas que marcan en mi mente latigazos incandescentes.  Tus dedos recorren mi piel dejándola tensa y sensible. Porque entonces buscas la luz y yo me enciendo en llamas amarillas, naranjas, verdes y azules. Tus manos cálidas toman las mías y las detonaciones comienzan a viajar entre mi sangre caliente y mis brazos, con tus manos arriba, abajo, dentro y afuera cruje el chispeante rayo de la explosión. Con cada movimiento de nuestras caderas, el magnetismo de nuestros labios va de tu saliva a la mía mezclándose en una partícula sub atómica chispeante de vehemencia apasionada;  en las yemas de nuestros dedos; un calor irreversible conduce la energía eléctrica desde mi centro, tu centro. Abiertos de par en par los muslos se preparan para el reflejo eterno encausado en un momento terrenal, no existe nada que albergue tanta eternidad en un momento como esto, como nosotros, como hoy. Es un acto tan violento que es tranquilo, por un momento agarraste mi alma con los dedos y salió de ella un trino de éxtasis.

El sentimiento se atasca en la piel, para portarlo como una vestimenta de la cual te sientes orgulloso. Un escudo, con el que viajamos por el día como si fuéramos invencibles, tus ojos en los míos, mis ojos en los tuyos, con el olor atrapado en las fosas nasales, hasta la siguiente vez que reventemos átomos juntos la electricidad va corriendo como hormigas asustadas dentro de nuestras venas. 


SOLSHINE2016



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